MÁS TANQUES, MENOS REDES: EL MODELO QUE AISLA EL AGUA CONTRA INCENDIOS
En muchas partes del mundo donde se exigen sistemas de agua contra incendios, cada edificio está obligado a contar con su propio tanque o reserva de agua, con una capacidad promedio de 120 m3 de agua potable almacenada exclusivamente para la protección contra incendios.
La protección contra incendios no se debería basar en almacenar agua por separado, sino en redes compartidas e hidrantes interconectados. En algunos casos, se centraliza el sistema con bombas comunitarias, tanques únicos por zonas o redes con prioridad para los bomberos.
La mayoría de modelos a nivel mundial están basados en el aislamiento, donde cada uno guarda agua para apagar su propio incendio, lo que no es un modelo orientado a la eficiencia. Son miles de tanques que le cuestan a la sociedad, ocupan espacio, requieren mantenimiento, consumen energía y, en todos los casos, ni siquiera son accesibles para los bomberos desde el exterior. El modelo actual ampliamente utilizado a nivel global es guardar agua “por si acaso” en tanques que no están integrados.
CALCULEMOS EL REQUERIMIENTO REAL DE ALMACENAMIENTO DE AGUA PARA ROCIADORES, DE ACUERDO A LA NFPA 13:
Aplicación: Parqueos Clasificación de riesgo: ROG2 Tipo de rociador: Respuesta estándar Volumen mínimo requerido: 68 m3
Aplicación: Parqueos Clasificación de riesgo: ROG2 Tipo de rociador: Respuesta rápida Volumen mínimo requerido: 41 m3
Aplicación: Oficinas y Viviendas Clasificación de riesgo: Riesgo leve Tipo de rociador: Respuesta rápida Volumen mínimo requerido: 10 m3
Entonces si usamos rociadores de respuesta rápida necesitaríamos entre 10 y 41 m3 de almacenamiento por edificación. Suficiente para contener muchos incendios en su fase inicial.
PERO ¿QUÉ PASA SI EL FUEGO SOBREPASA EL CONTROL DE LOS ROCIADORES?
Aunque la probabilidad es muy baja, como lo demuestran las estadísticas, si los rociadores no controlan el incendio, entonces se activaría la red comunitaria.
Un esquema en el que todas las cisternas colindantes a la edificación en emergencia aportan agua al control del fuego del vecindario, mediante tomas externas accesibles a los bomberos en cada edificio residencial.
Si cada inmueble contara con conexiones externas diseñadas para este fin, los bomberos podrían abastecerse desde las edificaciones vecinas, garantizando así una fuente de agua permanente, distribuida e interconectada para una mejor intervención.
Así, cuando el fuego supera el sistema local, la red actúa como un todo y no como entidades aisladas.
¿EN QUÉ MOMENTO EL DISEÑO URBANO MUNDIAL EMPEZARÁ A ENTENDER EL RIESGO COMO UN FENÓMENO COMPARTIDO?

