LOS ROCIADORES FUNCIONAN. PERO DEBEN ESTAR AL ALCANCE DE TODOS.
Los rociadores automáticos llevan más de 100 años salvando vidas. Su eficacia no solo está probada por la experiencia, sino también por datos concretos. Sin embargo, muchas veces se sobredimensionan, encareciendo su implementación y alejándolos de quienes más los necesitan.
Según el informe US Experience with Sprinklers – NFPA 2024, sobre la efectividad de los rociadores en incendios atendidos con sistemas de tubería húmeda (la tecnología más común):
* En los incendios donde solo un rociador se activó, este fue efectivo en el 99 % de los casos.
* En incendios donde había rociadores, funcionaron correctamente en el 93 % de los casos y fueron efectivos el 97 % de las veces que se activaron.
* El 93 % de los sistemas de rociadores lograron controlar el fuego.
* En el 85 % de los incendios, solo se activó un rociador.
* El 99% de los incendios se controlaron con 5 rociadores o menos.
* 42 % de las fallas se deben a que el sistema fue cerrado manualmente. El resto se reparte entre errores humanos, falta de mantenimiento o diseños inadecuados.
Esto confirma que los márgenes de seguridad de la NFPA 13 funcionan bien en la práctica, pero también revela que muchas veces se diseñan sistemas más grandes de lo necesario por desconocimiento o exceso de cautela.
* Más no siempre es mejor. Pero más accesible sí salva más vidas.
* Los rociadores no deberían ser un lujo. Deberían ser un estándar básico en todas las edificaciones.
TODOS TENEMOS DERECHO A ESTAR PROTEGIDOS FRENTE AL FUEGO.

