MÁS RÁPIDO NO ES MEJOR EN UNA EVACUACIÓN
En este video YouTube en mi canal se puede observar este interesante efecto:
Cuando se trata de evacuar un espacio lleno de personas, acelerar el paso no siempre ayuda. De hecho, en ciertas condiciones puede ser contraproducente.
Un simple experimento lo demuestra: un grupo de personas intenta salir caminando de una habitación. Lo hacen de forma fluida, sin mayor problema. Luego, se les pide hacerlo corriendo... y lo que ocurre es lo contrario a lo esperado: congestión, empujones, reducción del flujo. El resultado: tardan más en evacuar.
Este fenómeno tiene una explicación física clara: el efecto embudo y la pérdida de capacidad de flujo cuando se rompen los patrones organizados. Al intentar moverse más rápido, las personas ocupan más espacio, empujan, pierden visibilidad de su entorno y generan fricción con el grupo. El sistema se vuelve ineficiente.
El SFPE Handbook lo define claramente: en ciertas condiciones de densidad, intentar acelerar el flujo puede llevar a una reducción del rendimiento global del sistema.
Este concepto es conocido como “Faster is Slower”, y ha sido documentado en múltiples simulaciones y experimentos. No es intuitivo, pero es real.
¿QUÉ IMPLICA ESTO PARA EL DISEÑO DE EVACUACIONES?
• No basta con tener salidas amplias.
• El comportamiento colectivo debe ser anticipado y gestionado.
• La señalización y los mensajes de calma son fundamentales.
• Los simulacros deben enfocarse en salir eficientemente, no solo rápido.
EN EVACUACIONES, MÁS RÁPIDO NO ES MEJOR.
