¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UN INCENDIO CON Y SIN ROCIADORES?
¿Y QUIÉN DIJO QUE SON DIFÍCILES DE TENER?
La diferencia entre tener un rociador automático y no tenerlo es abismal.
Y no, no estamos hablando de algo costoso, complejo o inalcanzable.
SIN ROCIADORES: • El fuego crece sin contención desde el primer segundo. • La temperatura en el techo supera los 900 °C en menos de 4 minutos. • El humo invade pasillos y habitaciones vecinas. • Los gases tóxicos son letales en minutos. • La evacuación es inviable antes de que llegue la ayuda.
CON ROCIADORES: • Se activan entre el minuto 1 y 2. • Contienen el fuego en su origen. • La temperatura no supera los 250 °C a nivel del techo. • El humo permanece confinado. • La evacuación sigue siendo posible y segura. • El incendio no crece, no se propaga, no se vuelve letal.

Y lo más revelador es esto:
Para lograr este nivel de contención no se necesita una cisterna ni tanque especial, ni bombas ni redes contra incendio costosas.
Un solo rociador de un riesgo leve, en una habitación de 20 m2, requiere descargar apenas 60 litros de agua por minuto. Eso equivale a lo que consume una ducha doméstica por 6 minutos. O visto de otro modo: lo mismo que 6 duchas funcionando a la vez, a razón de 10 litros por minuto cada una.
Y cualquier red sanitaria doméstica está diseñada para sostener ese caudal sin problemas.
Por eso sostengo desde hace años que, en muchos casos, es totalmente viable instalar rociadores conectados a la misma red sanitaria existente. Especialmente en viviendas, hoteles, oficinas o proyectos donde la protección rápida y localizada puede marcar la diferencia.
¿Hay algo más confiable que la red sanitaria de un edificio? Las personas cuidan más sus bombas sanitarias que cualquier otro equipo.
Y eso convierte a la red sanitaria en una fuente altamente confiable, incluso más que muchas redes contra incendio, que dependen exclusivamente de una bomba que, quizás, el día que más se necesita... falle.
