ATAQUE INTERIOR VS. ATAQUE EXTERIOR EN EDIFICIOS DE GRAN ALTURA
El combate de incendios en edificaciones de gran altura exige estrategias eficientes y bien coordinadas. Uno de los mayores errores en la planificación de la respuesta a estos incendios es la sobre dependencia en ataques exteriores o aéreos, los cuales presentan serias limitaciones operativas.
El siguiente video muestra cómo la dinámica del fuego y la intervención pueden verse afectadas según la estrategia de ataque utilizada.
Si bien los ataques aéreos pueden parecer impresionantes, su efectividad es muy reducida debido a la complejidad de la maniobra, el tiempo perdido y la dificultad para alcanzar con precisión el foco del incendio en corto tiempo. Además, en edificios de más de 40 metros de altura, las escaleras telescópicas utilizadas en Latinoamérica simplemente no llegan, lo que hace inviable la extinción desde el exterior.

En contraste, un ataque interior, utilizando siamesas de inyección y escaleras protegidas, permite a los bomberos operar dentro del edificio con un suministro de agua continuo y un acceso más directo al fuego. Esta estrategia reduce tiempos de respuesta, mejora la seguridad y optimiza el control del incendio.
Sin embargo, en el ámbito bomberil sigue existiendo desconfianza en las siamesas de inyección, lo que lleva a priorizar ataques aéreos o exteriores. Esta percepción se debe en gran parte a la ausencia de los bomberos como autoridad competente en la gestión de la prevención de incendios en las edificaciones de mi pais (Perú), lo que ha generado un distanciamiento entre quienes diseñan la infraestructura y quienes la operan.
Si bien esta postura era válida en edificaciones antiguas, donde el control sobre los requerimientos de diseño era limitado, hoy en día la situación ha cambiado significativamente. Se han establecido estándares más rigurosos y se ha avanzado en la implementación de sistemas más confiables y eficientes.
Considero que las normativas de protección contra incendios en edificaciones de gran altura deben priorizar la implementación de estrategias de ataque interior en edificaciones de gran altura, asegurando que los edificios cuenten con la infraestructura adecuada para la intervención desde el interior.
