DISEÑAR PENSANDO SOLO EN PERSONAS SANAS ES UN ERROR TÉCNICO Y ÉTICO
Cuando se diseñan sistemas de protección contra incendios, muchos cálculos y modelos de evacuación asumen tiempos, capacidades y reacciones de una persona adulta sana.

Pero la realidad de nuestros edificios es muy distinta:
• Adultos mayores
• Personas con enfermedades cardíacas o respiratorias
• Niños pequeños
• Personas con discapacidad
• Pacientes inmunodeprimidos o con comorbilidades
Estas poblaciones son mucho más vulnerables y tienen menos margen de tiempo para sobrevivir a la exposición al humo y al calor.
El CO (monóxido de carbono), el cianuro de hidrógeno, y las partículas finas que se generan en los incendios afectan más rápido y más gravemente a quienes ya tienen condiciones de salud comprometidas.

En conclusión:
• No diseñamos para una persona promedio. Diseñamos para proteger la vida de todos.
• Un buen diseño no es solo normativo. Es también un acto de responsabilidad social y ética.
• Diseñar sistemas de protección contra incendios pensando únicamente en adultos sanos es un error técnico y ético.
Extrapolemos la protección. Pensemos en los más vulnerables. Mejoremos el estándar.
