UN MODELO DE EVACUACIÓN MÁS SOFISTICADO NO GARANTIZA RESULTADOS MÁS CONFIABLES
La selección de un modelo de egreso es una de las decisiones técnicas menos discutidas en los informes de diseño de protección contra incendios, y el SFPE Guide to Human Behavior in Fire dedica un capítulo completo a argumentar que esa decisión merece tanto rigor como la selección del escenario de incendio; la elección del modelo no debería estar determinada por disponibilidad, costumbre o presupuesto, sino por la compatibilidad entre las capacidades del modelo y las características del escenario de interés.
El capítulo distingue tres categorías de modelos según su nivel de representación del comportamiento: los modelos de movimiento, que simulan el desplazamiento físico de los ocupantes sin representar sus decisiones; los modelos de comportamiento parcial, que incorporan de manera implícita algunos factores como distribuciones de tiempos de pre-evacuación o el efecto del humo sobre la velocidad; y los modelos de comportamiento completo, que simulan una gama más amplia de acciones individuales, incluyendo la toma de decisiones ante condiciones locales del entorno.
El hallazgo más relevante para la práctica cotidiana es que el nivel de refinamiento de un modelo no se traduce automáticamente en mayor precisión de sus resultados: un modelo más detallado ofrece la oportunidad de representar más variables con mayor resolución, pero eso solo se convierte en resultados más confiables si los datos disponibles para configurarlo son de calidad suficiente y si el modelo ha sido validado para los escenarios de interés; en ausencia de esas condiciones, la sofisticación del modelo puede generar una falsa sensación de precisión.
Un ejemplo citado en la guía ilustra esta dinámica: un análisis de congestionamiento en puertas giratorias de seguridad comenzó con cálculos manuales que compararon el flujo promedio de entrada con la capacidad de las puertas, produciendo resultados optimistas; observaciones de campo mostraron que el flujo real era variable e intermitente, una dinámica que los cálculos manuales no podían capturar, por lo que se recurrió a un modelo computacional capaz de representar patrones de llegada individuales; la comparación confirmó que los supuestos del cálculo manual habían subestimado los períodos de congestión reales.
Los valores por defecto que los modelos ofrecen para velocidades de movimiento, tiempos de pre-evacuación y distribución de ocupantes representan un riesgo particular: el ingeniero que los adopta sin verificar los supuestos sobre los que se construyeron puede estar aplicando datos de poblaciones que no corresponden al proyecto en cuestión; la guía es explícita en señalar que los valores por defecto nunca deben adoptarse de manera ciega, sino solo después de evaluar si los supuestos subyacentes son pertinentes para el escenario específico.
La brecha entre lo que el modelo representa y lo que ocurrirá en la evacuación real debe declararse, documentarse y comunicarse a las partes interesadas; esa declaración es parte integral de la credibilidad del análisis, y su ausencia convierte el resultado del modelo en un número sin contexto que terceros no pueden evaluar ni cuestionar con fundamento técnico.
Referencia: SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Cap. 9: Egress Model Selection; Sec. 9.2: Project Considerations; Sec. 9.4: Developing Model Scenarios.
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