LOS SIMULACROS ANUNCIADOS Y NO ANUNCIADOS MIDEN COSAS DISTINTAS Y AMBOS SON NECESARIOS
Un simulacro de evacuación responde siempre a una pregunta, y la pregunta que responde depende de si los ocupantes saben de antemano que se realizará; el SFPE Guide to Human Behavior in Fire distingue con claridad entre simulacros no anunciados y anunciados, establece para qué sirve cada uno y concluye que, cuando las condiciones del edificio lo permiten, la comparación entre ambos tipos es la forma más robusta de evaluar la efectividad real del sistema de notificación y los mensajes de emergencia.
El simulacro no anunciado tiene como propósito central observar el comportamiento real de los ocupantes en condiciones similares a las de una emergencia genuina: las personas que no son conscientes del incendio tenderán a responder de la misma manera que en un evento real, lo que permite al coordinador de emergencias evaluar si el mensaje de alerta capta la atención, si el mensaje de advertencia es comprendido y genera la respuesta esperada, y si las técnicas de diseminación funcionan bajo condiciones no preparadas; los datos de observación recogidos pueden usarse para mejorar alertas, mensajes y técnicas de difusión si se detectan deficiencias.
Una práctica recomendada tras un simulacro no anunciado es realizar una sesión de retroalimentación en la que quienes tienen autoridad expliquen la razón del simulacro y resuman los resultados; esa sesión cumple dos funciones: informar a los ocupantes sobre su desempeño y reforzar la credibilidad del sistema de alarma, que el simulacro mismo contribuye a construir.
El simulacro anunciado responde a una pregunta distinta: no ¿se comporta la población como en un incendio real?, sino ¿pueden los ocupantes ejecutar correctamente los procedimientos cuando los conocen y están preparados?; tiene ventajas específicas en ocupaciones donde el aviso previo es necesario por razones de seguridad operativa, como laboratorios con experimentos en curso cuyo cierre requiere procedimientos largos o potencialmente peligrosos, o instalaciones de cuidado donde los ocupantes vulnerables necesitan tiempo de preparación antes del movimiento.
La guía establece que los simulacros deben realizarse con frecuencia suficiente para familiarizar a los ocupantes con los procedimientos, que la frecuencia depende del tipo de ocupación, y que después de cada simulacro debe documentarse la fecha, hora, participantes, ubicación y resultados en un informe escrito remitido a las autoridades designadas; esa documentación permite comparar desempeños a lo largo del tiempo y detectar si los mensajes o procedimientos necesitan ajuste.
Para el ingeniero de protección contra incendios, la implicancia es directa: diseñar un sistema de notificación sin establecer un protocolo de prueba mediante simulacros es diseñar sin retroalimentación; el sistema puede cumplir todas las especificaciones técnicas y aun así fallar en producir la respuesta correcta en la población real del edificio, y solo el simulacro, especialmente el no anunciado, puede revelar esa brecha antes de que lo haga un incendio real.
Referencia: SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Sec. 12.5: The Use of Unannounced and Announced Emergency Drills.
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