LAS ALARMAS FALSAS ENTRENAN A LOS OCUPANTES PARA IGNORAR LAS REALES
La credibilidad de un sistema de alarma de incendios es una variable de su desempeño tan relevante como su sensibilidad o su tiempo de respuesta, y esa credibilidad se construye o se destruye a lo largo del tiempo a través de la experiencia acumulada de los ocupantes con el sistema; cada activación que no corresponde a una emergencia real es un evento de entrenamiento involuntario que enseña a la población del edificio a no responder.
El SFPE Guide to Human Behavior in Fire describe este fenómeno a través del concepto de síndrome del lobo que viene, documentado por Breznitz: cuando un sistema de alarma se activa repetidamente sin que ninguna emergencia se materialice, los ocupantes aprenden a interpretar la señal como un evento irrelevante, y ese aprendizaje opera con plena eficacia durante la emergencia real, prolongando el período de pre-evacuación en el momento en que cada segundo importa.
Un estudio realizado en una residencia universitaria donde se registraba aproximadamente una alarma falsa por semana encontró que esa frecuencia fue suficiente para que los estudiantes concluyeran que el sistema carecía de credibilidad; los autores señalaron que esa condición podría hacer el entorno menos seguro que uno con simples pulsadores manuales y detectores individuales en cada habitación, porque los sistemas más sofisticados generaban más activaciones y, con ellas, mayor indiferencia.
La evidencia empírica sobre el efecto de la credibilidad en los tiempos de respuesta es igualmente contundente: en un estudio con 238 simulacros no anunciados en instalaciones de Veterans Affairs de Estados Unidos, la menor confianza en el sistema de alarma correlacionó de manera moderada con mayores tiempos de respuesta del personal, un resultado que se suma a otros factores como el mayor número de alarmas en los seis meses previos y el mayor número de falsas alarmas en el mismo período, ambos asociados también a demoras más largas.
La evaluación de amenaza y riesgo que los ocupantes realizan ante una señal de alarma incorpora inevitablemente su historial de experiencias previas con ese sistema; más del 36% de los sobrevivientes de un incendio en un edificio residencial de gran altura, que dejó seis víctimas fatales, declararon que su interpretación inicial al escuchar la alarma y percibir humo fue que la situación probablemente no era seria, una respuesta que el historial de falsas activaciones del edificio había contribuido a instalar.
Para el ingeniero de protección contra incendios la tasa de falsas alarmas de un sistema no es solo un indicador de mantenimiento: es un parámetro que modifica el comportamiento de la población ante la emergencia real, y cualquier análisis de egreso que no considere el historial de activaciones del edificio está ignorando una variable que la investigación empírica ha demostrado relevante y cuantificable.
Referencia: SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Sec. 4.2.5: Processing the Cue.
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