LA INFLUENCIA SOCIAL RETRASA LA DECISIÓN DE EVACUAR
La intuición indica que la presencia de otras personas ante una emergencia de incendio es un factor protector, porque alguien puede alertar, asistir o liderar la evacuación; la investigación empírica matiza esa intuición de manera significativa, porque ante señales ambiguas las personas solas tienden a responder con mayor rapidez que quienes se encuentran en grupo, y ese comportamiento tiene una explicación psicológica precisa.
El SFPE Guide to Human Behavior in Fire distingue dos tipos de influencia social que operan en situaciones de emergencia: la normativa y la informativa. La influencia normativa lleva a las personas a ajustar su conducta a lo que perciben como la norma del grupo, de modo que si quienes las rodean permanecen inactivos ante una alarma, la tendencia es seguir ese comportamiento para evitar destacarse o parecer exageradas, un mecanismo que prolonga el período de pre-evacuación precisamente cuando el tiempo es el recurso más escaso.
La influencia informativa opera de manera distinta: las personas observan el comportamiento de los demás para interpretar la situación, y en ausencia de información clara esa observación puede derivar en comportamiento de manada, donde grupos de ocupantes siguen a quienes parecen saber a dónde ir, incluso cuando esa percepción carece de fundamento real; este mecanismo explica patrones de elección de salida que ignoran alternativas más cercanas o menos congestionadas.
Un experimento realizado en la Universidad de Columbia ilustra el fenómeno con claridad: sujetos expuestos individualmente a humo que se filtraba por los conductos de ventilación de una sala de espera reportaron la situación con mucha mayor frecuencia que quienes se encontraban acompañados, y en las entrevistas posteriores quienes no reportaron señalaron haber descartado la existencia de un incendio, mientras que quienes sí lo hicieron admitieron haberlo considerado desde el primer momento.
La afiliación social introduce otra variable: los grupos tienden a resistir la separación durante la evacuación, de modo que quienes se encuentran con familiares o conocidos buscan reunirse con ellos antes de moverse hacia la salida, aun cuando esa reunificación consume tiempo, y una vez reunidos la velocidad del grupo queda determinada por la del miembro más lento, lo que tiene consecuencias directas sobre los cálculos de flujo en corredores y escaleras.
Para el ingeniero de protección contra incendios estas dinámicas tienen implicancias concretas: los tiempos de pre-evacuación obtenidos en experimentos con individuos solos tienden a ser más cortos que los que se observan en ocupaciones reales donde la mayoría de los usuarios se encuentra en grupo, de modo que usarlos directamente en un análisis de egreso produce estimaciones optimistas que subestiman el tiempo que la población real tarda en comenzar a moverse.
Referencia: SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Sec. 3.3: Alone or with Others; Sec. 3.8: Social Affiliation.
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