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Comportamiento Humano

LA ALARMA INICIA UN PROCESO DE DECISIÓN QUE RARA VEZ ES INMEDIATO

Uno de los supuestos más arraigados en el diseño de sistemas de evacuación es que los ocupantes responden de manera inmediata al sonar la alarma; la evidencia empírica acumulada durante más de cincuenta años de investigación sobre comportamiento humano en emergencias desmiente ese supuesto de manera consistente, y la distancia entre lo que el diseño asume y lo que las personas realmente hacen tiene consecuencias directas sobre los tiempos de egreso calculados.

El SFPE Guide to Human Behavior in Fire presenta el Protective Action Decision Model (PADM, modelo de decisión de acción protectora) como el marco conceptual que describe ese proceso: antes de actuar, las personas recorren una secuencia de etapas cognitivas que incluyen percibir la señal, prestarle atención, comprenderla, evaluar si representa una amenaza real y si esa amenaza les afecta personalmente, y solo entonces tomar una decisión sobre qué hacer; cada etapa consume tiempo, y cualquiera de ellas puede interrumpirse, retrasarse o reiniciarse al llegar nueva información.

Las primeras etapas, percepción y atención, dependen de factores físicos y contextuales: la señal debe ser suficientemente intensa para destacarse del entorno, debe encontrar al ocupante en condiciones de recibirla, y debe superar el filtro que el cerebro aplica a los estímulos repetitivos sin consecuencia; una alarma que suena con frecuencia en el edificio sin que nada ocurra entrena a los ocupantes a ignorarla, y ese aprendizaje opera con plena eficacia durante la emergencia real.

La etapa de comprensión añade otra capa de complejidad: reconocer el sonido de una alarma no equivale a entender que hay un incendio y que la acción requerida es evacuar; estudios citados en la guía muestran que solo el 6% de los visitantes de edificios públicos en Canadá asoció correctamente el patrón Temporal-3, adoptado como señal estándar de evacuación, con una emergencia de incendio, lo que ilustra con precisión el abismo entre la intención del sistema y la comprensión real del ocupante.

La evaluación de amenaza y riesgo cierra el proceso cognitivo antes de la decisión: una persona puede reconocer que algo inusual ocurre y aun así concluir que la situación no la afecta directamente, optando por observar el comportamiento de otros antes de actuar, un mecanismo que conecta esta etapa con la influencia social descrita en posts anteriores y que puede prolongar el período de pre-evacuación varios minutos adicionales.

Para el ingeniero de protección contra incendios el PADM tiene una implicancia central: el tiempo de pre-evacuación no es un residuo impredecible del comportamiento humano sino una variable estructurada, con componentes identificables que pueden estimarse, modelarse y, en parte, reducirse mediante decisiones de diseño como la calidad de la señalización, la inteligibilidad del mensaje de alarma y la frecuencia de los simulacros.

Referencia: SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Sec. 4.1: Introduction; Sec. 4.2: The Protective Action Decision-Making Process.

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