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Comportamiento Humano

EVACUAR NO ES SIEMPRE LA RESPUESTA CORRECTA PARA TODOS LOS OCUPANTES AL MISMO TIEMPO

La respuesta instintiva ante un incendio es la evacuación total e inmediata de todos los ocupantes del edificio; el SFPE Guide to Human Behavior in Fire dedica su capítulo final a demostrar que esa respuesta, aunque intuitiva, puede ser la equivocada para grupos específicos de ocupantes en escenarios específicos, y que una gestión eficaz del movimiento de personas requiere responder tres preguntas secuenciales antes de prescribir cualquier acción.

La primera pregunta es si cada grupo de ocupantes está seguro donde ya se encuentra: si la respuesta es afirmativa, la acción correcta es instruirles a permanecer en su lugar, lo que libera recursos para atender a quienes sí necesitan moverse; la segunda pregunta, aplicable solo a los grupos que no están seguros, es si existe una ubicación más segura dentro del edificio a la que puedan ser desplazados; la tercera pregunta es si existen medios confiables para mover a ese grupo hasta la ubicación más segura sin exponerlos a condiciones peligrosas en el trayecto.

La guía describe cinco estrategias de movimiento ocupante: evacuación simultánea de todo el edificio, protección en el lugar para todos, evacuación total en fases según vulnerabilidad o proximidad al foco, evacuación parcial de zonas específicas, y reubicación dentro del edificio hacia áreas más seguras; en la práctica, la mayoría de los escenarios en edificios complejos requiere una combinación de estas estrategias aplicadas a distintos grupos de manera simultánea, lo que hace que la noción de una respuesta única para todos los ocupantes sea tanto simplista como potencialmente peligrosa.

La guía distingue entre dos versiones del modelo de decisión: la primera orienta a los ingenieros que diseñan el edificio, quienes deben anticipar cuáles estrategias serán posibles en función de las características del diseño; la segunda orienta a los gestores operativos durante la emergencia real, quienes trabajan con lo que el edificio tiene y deben adaptar sus decisiones a medida que la situación evoluciona; la versión operativa añade una derivación crítica: cuando no existe ubicación más segura o no hay medios confiables de traslado, la respuesta correcta puede ser dejar al grupo en su lugar y planificar su rescate.

La conciencia situacional, definida como la capacidad del gestor de percibir las condiciones presentes, comprender su significado y proyectar cómo evolucionarán, es el requisito más exigente de todo el proceso; el nivel más difícil, la proyección de cómo se desarrollará el incendio, requiere que el gestor tenga una comprensión básica de la dinámica del fuego, específicamente del crecimiento exponencial, el flashover y la tendencia del humo a desplazarse hacia arriba; sin esa comprensión, las decisiones se toman sobre supuestos que el incendio puede desmentir en minutos.

El modelo incluye un bucle de retroalimentación explícito: las condiciones deben reevaluarse de manera periódica durante toda la emergencia, porque la situación que justificó una decisión inicial puede cambiar de manera suficiente como para invalidarla; los planes que no contemplan esa revisión continua asumen una estabilidad del incendio que la física no garantiza, y los que no tienen estrategias de respaldo asumen una ejecución perfecta que la experiencia operativa desautoriza.

Referencia: SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Cap. 13: Managing the Movement of Building Occupants; Sec. 13.5: The Model for Designing Buildings; Sec. 13.6: The Decision Model for Operational Planning.

Esta publicación cierra la serie basada en el SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Fue un recorrido por la evidencia científica que sustenta el comportamiento humano en incendios como variable de diseño. Gracias por acompañarme.

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