EL OLFATO FALLA COMO SISTEMA DE ALERTA NOCTURNA EN INCENDIOS
La percepción de una señal de emergencia durante el sueño es cualitativamente distinta a la percepción en vigilia, y los datos que el SFPE Guide to Human Behavior in Fire reúne sobre efectividad de alerta nocturna desafían varios supuestos habituales en el diseño de sistemas de detección para ocupaciones residenciales: el olfato, que la intuición señala como el primer sentido que alertaría ante el humo, resulta ser el menos confiable de todos.
En un estudio de efectividad de despertar ante olor a humo, solo el 20% de los sujetos evaluados durante la etapa 2 del sueño despertó ante ese estímulo olfativo; en otra investigación con 17 voluntarios adultos jóvenes, el 29% de los hombres y el 80% de las mujeres despertaron ante una concentración de humo de aproximadamente 1 ppm en el primer minuto y 6 ppm a los diez minutos, con tiempos de despertar que oscilaron entre 45 y 205 segundos desde el inicio de la emisión.
Las señales auditivas mostraron una efectividad considerablemente mayor: el 91% de los sujetos despertó ante un sonido de crepitación similar al del fuego consumiendo materiales, y el 83% ante un sonido sordo de arrastre que simulaba ruidos ambientales asociados a etapas tempranas de un incendio, ambos en el rango de 42 a 48 dBA medidos en la almohada, con el 83% de quienes respondieron haciéndolo dentro de los primeros 30 segundos.
Las alarmas de humo convencionales muestran un comportamiento diferenciado según la edad del durmiente: al nivel de 60 dBA medido en la almohada, el 100% de los adultos entre 30 y 59 años despertó, mientras que el 85% de los niños entre 6 y 17 años durmió a través de la alarma sin responder; a 55 dBA el porcentaje de adultos jóvenes que despertó bajó al 80%, con un tiempo promedio de respuesta de 13,6 segundos.
El alcohol amplifica de manera significativa el problema: en un experimento con estudiantes universitarios de 18 a 25 años, la concentración de alcohol en sangre necesaria para despertar ante señales de alarma aumentó de manera proporcional al nivel de intoxicación, con el 36% de los ensayos a 0,05 g/dL de alcohol en sangre resultando en ausencia de respuesta por debajo de los 95 dBA; la señal de voz femenina y el patrón Temporal-3 fueron igualmente efectivos entre sí y superiores a la alarma estándar en condiciones de intoxicación.
Para el ingeniero de protección contra incendios estos datos tienen implicancias directas sobre la selección y diseño de sistemas de notificación en ocupaciones donde los usuarios duermen: la detección olfativa es un mecanismo de alerta poco confiable, la señal audible necesita superar umbrales que varían con la edad y el estado del durmiente, y para poblaciones con discapacidad auditiva el agitador de cama intermitente demostró ser el único dispositivo con efectividad del 100% en todos los rangos de sueño evaluados.
Referencia: SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Sec. 4.2.2: Sensing the Cue(s).
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