EL ESCENARIO DE INCENDIO ESTÁ INCOMPLETO SIN EL ESCENARIO DE OCUPANTES
Los ingenieros de protección contra incendios están familiarizados con el proceso de selección de escenarios de diseño de incendio: la curva de crecimiento, la carga de combustible, la ventilación, la posición del foco. Lo que con frecuencia queda sin el mismo nivel de desarrollo es el escenario que describe a quienes deben escapar de ese incendio, y el SFPE Guide to Human Behavior in Fire dedica un capítulo completo a establecer que ambos escenarios son igualmente necesarios y deben construirse de manera complementaria.
Un escenario de comportamiento ocupante es una descripción cualitativa de las características, acciones y decisiones de los ocupantes que deben incorporarse al análisis; va más allá de los datos demográficos básicos e incluye la familiaridad con el edificio, el nivel de entrenamiento, el grado de alerta, las afiliaciones sociales, el rol y la responsabilidad, la presencia de discapacidades sensoriales o cognitivas, el nivel de intoxicación posible y si los ocupantes se encuentran solos o en grupo; cada uno de esos factores modifica de manera cuantificable el RSET.
La guía propone que la selección del escenario ocupante siga los mismos seis pasos que la selección del escenario de incendio: identificar los desafíos específicos de seguridad contra incendio del edificio, determinar la ubicación del incendio, caracterizar el tipo de incendio, considerar los peligros complicadores, evaluar los sistemas y características que afectan el incendio, y analizar las acciones de los ocupantes que pueden influir en su desarrollo; cada uno de esos pasos exige que el ingeniero piense simultáneamente en cómo los ocupantes interactuarán con el escenario.
El ejemplo de un hotel que ofrece la guía ilustra la complejidad con precisión: las habitaciones de huéspedes albergan adultos y niños, personas posiblemente dormidas o intoxicadas, con un rango amplio de capacidades físicas y cognitivas y sin familiaridad con el entorno; el restaurante tiene una composición similar en cuanto a capacidades pero con ocupantes despiertos y en actividad; el personal del hotel, en cambio, conoce el edificio, ha recibido entrenamiento y tiene roles y responsabilidades asignadas que modifican su comportamiento ante la alarma.
Una vez construido el escenario ocupante, sus características deben traducirse en cinco descriptores cuantificables para alimentar cualquier modelo de egreso: el tiempo de demora antes de que los ocupantes comiencen a evacuar, la velocidad de desplazamiento, las opciones de ruta disponibles, la elección de camino y el flujo de movimiento; la guía advierte que los tiempos de demora típicamente siguen una distribución log-normal, lo que hace inadecuado asumir un tiempo promedio único para toda la población de un espacio.
El cierre del proceso es el análisis de sensibilidad: un diseño robusto debería mostrar que pequeñas variaciones en los supuestos sobre las características de los ocupantes, como la proporción de personas con discapacidades o el porcentaje que elige una salida determinada, no producen cambios significativos en el resultado del análisis; cuando sí los producen, esa variación identifica los parámetros críticos que merecen mayor investigación o conservadurismo explícito en el diseño.
Referencia: SFPE Guide to Human Behavior in Fire, 2ª Ed. (2019). Cap. 6: Development and Selection of Occupant Behavioral Scenarios.
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