¿A QUÉ TEMPERATURA ARDE UN INCENDIO?
Una de las preguntas más frecuentes que los periodistas hacen a los bomberos es:
¿Qué temperatura alcanzó el incendio?
Y aunque suene simple, es una de las preguntas más difíciles de responder con exactitud. Muchos se apresuran a decir que el fuego llegó a 1000, 2000 o incluso 3000 grados… sin precisar si hablan en °C, °F o qué parte del incendio están midiendo.
Pero ¿de qué temperatura hablamos? ¿De la flama? ¿Del aire en el techo? ¿Del acero estructural? ¿Dentro del concreto?
Un incendio no tiene una sola temperatura. Dentro de un mismo espacio, los rangos pueden ir desde el ambiente hasta temperaturas extremas. Por eso, la respuesta correcta a esa pregunta debería ser otra: ¿Qué parte quiere medir usted y para qué?

Por ejemplo, el acero estructural comienza a perder resistencia desde los 500 °C y puede colapsar al alcanzar los 538 °C, según la NFPA 251. Sin embargo, rara vez los edificios colapsan durante un incendio, porque el concreto protege al acero y actúa como aislante térmico. Aun así, puede quedar debilitado al punto de requerir demolición o refuerzo, sin embargo hay casos en que la edificación sí puede desplomarse, y conocemos ya muchos casos.
Algunos especialistas mencionan la temperatura de flama adiabática, que ronda los 2000 °C en combustibles comunes como madera, plásticos o hidrocarburos. Pero esa es una temperatura teórica que solo se logra en condiciones ideales. En la práctica, eso no ocurre en un incendio real. Afirmar que se superaron los 2000 °C rompe principios básicos de la física.
Las llamas pueden clasificarse por su flujo (laminar o turbulento) y su mezcla (premezclada o difusiva). En los incendios comunes predominan las llamas turbulentas difusivas, altamente inestables, difíciles de medir y muy dependientes de las condiciones del entorno.
En incendios reales:
Llamas en exteriores: entre 900 y 1200 °C cerca de la base, bajando rápidamente hacia la punta (300-400 °C).
Llamas en interiores: alcanzan picos de 1000 a 1300 °C, dependiendo del tipo de combustible, geometría del recinto y ventilación.
Flashover: ocurre cuando la temperatura del aire en el techo supera los 600 °C, generando combustión súbita generalizada.
Pero más importante que la temperatura de la llama, es la temperatura que alcanzan los componentes estructurales. Medir eso requiere un análisis complejo de transferencia de calor, que incluye propiedades térmicas de materiales, geometría, densidad, ubicación, tiempo de exposición, y más.
Entonces, la próxima vez que le pregunten "¿A qué temperatura llegó el incendio?", no temas decir con seguridad: "No lo sé. Y nadie puede saberlo sin un análisis riguroso."
